Luz solar que se alarga (imagino).
Febrero entra en su recta final.
Por las fechas en que ya estamos, sé que cada día anoche más tarde. Simplemente lo sé por pura memoria de experiencia.., que no porque lo constate por mí misma. Paso el día encerrada en el céntrico zulo que es mi lugar de trabajo. Entro a la una del mediodía y salgo a las nueve de la noche. Y en ese intervalo... pues ya no me molesto en asomarme a la calle. Las pausas de 'descanso visual' son tan breves... que no me compensa, la verdad. Y como en lo que eufemísticamente se llama 'office' ó 'sala de descanso' (esto es, el rincón rodeado de paredes de cristal donde están ubicadas las máquinas expendedoras de café, refrescos y chucherías comestibles, los microondas y las neveras, y que se emplea para comer) tampoco hay visión directa de la calle... pues, lo dicho: paso con luz artificial todo el día.
No redundaré en lo que ya he comentado otras veces: pierdo vista a pasos agigantados. La piel, más que sequedad, hay ratos que me da sensación de auténtico apergaminamiento. Vivo con la latita de vaselina perfumada a mi vera, para intentar que los labios no se me terminen por cuartear. Vamos, que el ambiente no es que sea seco...es que es irrespirable. Y, con eso de no tener luz natural... nos olvidaremos de la idea de colocar alguna planta 'viva', para que intente paliar el desastre. La pobre se moriría. Y de no morirse, enloquecería ante tanto fluorescente... y terminaría por quitarnos el oxígeno, en vez de aportarlo...
Es tremendo. Intento desdramatizar... pero lo cierto es que es, eso, tremendo.
El callcenter no pasaría, más que probablemente, una inspección de trabajo sobre eso, condiciones laborales físicas. Pero...como con toda seguridad no nos la van a hacer... así nos va.
Y es que supongo que los inspectores no son dados a intentar buscar 'vida humana' en antiguos garajes reciclados...
Llego a estas horas muerta de sueño, con cansancio acumulado, con dolor de articulaciones. Y no puedo achacarlo a una hiperactividad física: paso todo el día sentada. La distancia entre el metro y el callcenter es ridícula, así que apenas camino. Intento paliar el sedentarismo subiendo a pie escaleras en el metro, yendo a casa desde la estación del tren andando, e igualmente en el trayecto opuesto (entre otras cosas, porque no compensa tomar un bus que me haga la mitad del recorrido, la verdad. Pasan tan espaciados que no vale la pena). El cansancio no es consecuencia de una actividad física que lo justifique, no. Simplemente estoy cansada... y temo que es de simple aburrimiento. Y de tener que soportar, treinta y ocho horas y media 'por convenio' esas pésimas condiciones laborales...
Poco más.
El corazón, a ratitos, se cree en franca recuperación. Ratos en los que me ilusiono... incluso. Pero luego vuelve la realidad. Y vuelvo a tener claro que no, que no hay nada que hacer....
Se termina febrero.
A ver si este fin de semana, siquiera, puedo comprobar en vivo cómo se han ido alargando las horas de luz solar...





El Enmascarado dijo
No me gustan los consejos por tanto no tomes mi comentario como tal. Vamos a ver.... hay una cosa que se llama inspección de trabajo (y funciona), tu misma puedes hacer uso de ella.. Sobre la luz , es cierto , el dia alarga más y aunque tu no la veas en esa carcel disfrútala cuando no estés en ella. Y no te des tanta crema seguro que estas muy guapa.
Animoy salud
24 Febrero 2012 | 04:27 PM